Vuelo solo
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Es para un piloto muy difícil contestar a una pregunta que no lleva más allá de cuatro palabras… ¿Qué se siente volar?... y es que tratar de encontrar vocablos para describir aquella sensación, sería interminable y no habría los suficientes en un diccionario que permitan tener una idea de lo que puede sentir un hombre, que en tan solo 17 misiones de vuelo, puede ver cristalizado su sueño de levantarse de la tierra para convertirse en uno con el universo. |
El “Vuelo Solo” es para un Cadete una satisfacción muy grande, ya que se puede ver el resultado de su preparación en la Escuela Militar de Aviación; sentir que el piso se desprende de tus ruedas y saber que con el bastón de mando puedes dominar a la sustentación de tu avión, hace que poco a poco sientas la adrenalina en tus venas, porque ahora solo, puedes reconocer el valor de la libertad. Es increíble sentirse el dueño del cielo por unos instantes.
Cumplida la misión, y en el retorno a tierra, el recibimiento es grande y majestuoso, pues todos valoran el esfuerzo y con los honores respectivos recibes la corona de laureles, la gorra, bufanda del piloto, y, el parche del avión.
Inmediatamente en un brindis rodeado por Instructores y compañeros, el Cadete comparte la sensación de ir “solo” hacia el infinito; mientras al mismo tiempo en una piscina con aceite de avión, recibimos nuestro nominativo, y este será nuestro nombre de guerra que nos identificará entre los demás pilotos de la gloriosa Fuerza Aérea.
El primer vuelo solo de un Cadete en un avión militar es una de las experiencias mas facinantes a experimentar; es el comienzo de un arduo pero laureado camino en su formación como piloto de combate, caballero del aire y centinela de los cielos patrios.
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