| Aviación de Combate |
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Muchas personas dicen que un Piloto de Combate "NO NACE,...SE HACE".
No en todo estoy de acuerdo en esa frase. Un Piloto de Combate nace con la vocación (lo digo por mí) y por muchos otros pilotos que conozco y que me han sabido dar la razón; pero, nuestra profesión es tan seria que no se requiere de vocación únicamente, también son complemento la preparación y el entrenamiento, los cuales llevan muchos años. Si bien es cierto que solo el hecho de ser Piloto ya es la ilusión y la "profesión" que desean la mayoría de los niños. Pues sin ánimo de ser vanidoso, pero pienso que un 80% de nuestros chiquillos quieren ser Piloto, el resto son Médicos, Bomberos, Profesores y Policías; pero, cuando vamos siendo jóvenes, este porcentaje va disminuyendo, porque vamos descubriendo nuestras propias habilidades, o porque vemos que otras opciones nos parecen más alcanzables. Aquellos jóvenes que siguen soñando y tratando de conseguir volar un avión, para cuando terminan el colegio, están tan preparados que hasta se saben el Himno de la FAE, algunos otros nunca hemos volado un avión ni siquiera de pasajeros, pero soñamos con ser pilotos. Aquí comienza la carrera por conseguir el "sueño de ser Piloto de Combate", exámenes de ingreso, pruebas físicas, médicas, académicas, psicológicas, entrevistas y mil obstáculos más. Muchos cientos se van quedando rezagados en el camino, algunos, o muchos por el alto nivel de dificultad en todo lo mencionado, otros luego del reclutamiento... Llegamos entonces a una de las primeras fases de vuelo, donde aprenderé a dar los primeros pasos como piloto militar; en este período de formación volaremos el Curso Selectivo en la avioneta A-150 y el Curso Básico del T-34C-1. El grupo de jóvenes sigue reduciendo su tamaño, porque ya no solo se demanda disciplina académica, sino también precisión, habilidad y pericia. Cuatro años de esfuerzo, sacrificio y muchas metas cumplidas son el legado de formación que tienen los Oficiales de la Fuerza Aérea. El entrenamiento continúa permanentemente, los Oficiales nos preparamos en otros aviones, y después de una serie de chequeos sucesivos alcanzamos calificaciones como Pilotos Listos para el Combate en aviones subsónicos. Para este momento ya habrán pasado casi 7 u 8 años de aquel primer vuelo en la avioneta A-150L de la ESMA; nuestra entrega y profesionalismo nos ha llevado a dominar una aeronave que alcanza velocidades de hasta 640 Km/h. Pero el sueño continúa y ahora el objetivo está más allá, el sueño de ganarle la carrera al sonido que viaja en el espacio, alcanzar los 1.200 Km/h en mi avión, vestir un traje anti-G y soportar 7 gravedades; este sueño se llama “Aviación Supersónica”. Cientos y miles de horas voladas, cientos y miles de horas arriesgando la vida para dar lo mejor de cada uno de nosotros en los entrenamientos, aprendiendo a entender y usar el inmenso poder que tienen los aviones como arma en la guerra. El resultado se lo mide en un intervalo de tiempo que no va más allá de los 15 minutos, demostrándole al enemigo la verdadera casta del Piloto de Combate ecuatoriano. Un Piloto de Combate es una persona metódica, disciplinada, hábil mental y físicamente, con mucha fortaleza, con personalidad para tomar decisiones correctas en segundos o en fracciones de segundo, porque no tiene tiempo para las dudas, ni para pedir que alguien le ayude a solucionar su problema en la cabina. Un Piloto de Combate es leal y buen compañero, porque su deber va mucho más allá de su propia vida, cuida de sus amigos más que de si mismo. “EL ESPÍRITU DEL CAZADOR NUNCA MUERE....”
Raúl “Conejo” Banderas |




